
El Lambrusco es un vino espumoso con un cuerpo muy ligero, su sabor es dulce y afrutado, muy distinto a los que se producen en España. Precisamente esa “ligereza” es lo que lo hace el acompañante perfecto a platos como la pasta , la pizza o la carne.
Proveniente de la tierra de Módena, más concretamente de la región de Emilia Romagna, se trata de un vino inimitable, original y con la peculiar característica de que es espumoso. Al igual que los habitantes de esta zona, su carácter es alegre y jovial pero nunca demasiado “complicado” y siempre a la altura de cualquier situación.
Se trata de un vino simpático, que conquista. Los más entendidos prestarán atención a las diferentes variaciones del Lambrusco según su denominación de origen. El Grasparossa di Castelvetro es más seco y oscuro, el de Sorbara tiene un color rubí y es de mayor calidad, el Salamino di Santa Croce es semi-seco, el Reggiano es el dulce y el lambrusco Mantovano es la única denominación de origen concedida fuera de la Emilia-Romaña.
Con una gran variedad de precios, hay mucha gente que lo considera un vino de calidad “dudosa” pero poco a poco el Lambrusco ha ido entrando no sólo en casas particulares si no también en bares de copas y en las cartas de los restaurantes más tradicionales. En nuestros restaurantes se pueden encontrar una selección de los mejores Lambruscos italianos como los tintos Otello seco Emilia Romagna y el Lambrusco Amabile, ambos de las bodegas Cantine Ceci, o bien los rosados Otello Rosé Extra Dry y Rosato dell’Emilia.
Desde Vicios Italianos os lo aconsejamos para tomarlo bien fresquito en cualquier situación y con cualquier compañía.



























